El interés principal de los espantapájaros reside en la paradoja de interpretar de una manera naïf la figura humana dirigiéndose a un grupo de espectadores tan sorprendiendo cómo son las aves, constituyendo uno de los fenómenos más transversales del Art Brut a lo largo del tiempo y el espacio, la historia, la antropología e incluso la ciencia, y sorprendentemente poco estudiado tanto por estas disciplinas como por la Estética y las artes.

En esta versión del trabajo, realizada ex profeso para el certamen Inner Nature 2014, nos hemos basado en las experiencias de la escucha del sonido y el silencio de John Cage, referenciando con el título el libro de entrevistas Pour les oiseaux, de Daniel Charles, y las hemos relacionado con el momento de contemplación que suponen sus movimientos ondeando al viento: trapos, cintas, discos CD, etc.

Hemos separado los momentos de escucha de los de contemplación visual, tanto para enfatizar su especificidad como la paradoja de su separación, pues esos discos que se crearon para ser escuchados son ahora simples objetos visuales (y silentes, insistimos) que asustan a los pájaros y alejan su canto. La ironía de estos discos resulta todavía mayor si recordamos que en ese libro, y a lo largo de su vida y obra, Cage hablaba de los sonidos como “burbujas sobre la superficie del silencio”, como las olas concéntricas que se forman en la superficie del agua al caer las gotas sobre ella. Precisamente por eso en muchos de sus dibujos y partituras usaba los círculos, de fuerte presencia en la filosofía zen, para la representación de la música.

Guion, edición y dirección: José Juan Martínez.